Llegamos a la estación de Sotoscueva en donde nuestros amigos esperaban al tren, pues habréis de saber que si esta excursión fue masivamente disfrutada desde el interior de los coches salones, igualmente lo fue por muchos aficionados que seguían  la composición por las carreteras colindantes, para obsequiarnos con fotografías tan bonitas como las siguientes.

fotografía cortesía de Ramón Gomez Fernández-Tejeda.
Transitamos, como dijimos al comienzo de este relato por la ruta de La Robla, una línea recuperada al tráfico en el año 2003, y que mantiene desde entonces un servicio en esta dirección para cada destino y día. El viaje se me antoja espectacular pero quizás sea más aprovechable en la época estival en donde  podremos ver el recorrido durante prácticamente todo el viaje. Ahora en invierno, sin embargo, la noche se nos echa muy pronto encima y entiendo que el recorrido no resulta tan vistoso.
Transitamos por lo que viene a denominarse el triángulo de Pedrosa un entramado de proyectos ferroviarios de la línea  Santander-Mediterráneo, uno no concluido y otro finalizado pero finalmente clausurado.
fotografías cortesía de Ramón Gomez Fernández-Tejeda.

Dejamos atrás, entre otras, localidades como Pedrosa, Robredo  y Ahedo, que comparten estación, Soncillo, para llegar a la estación de Arija, ya en pleno embalse del Ebro.

Llegamos al punto que comentábamos anteriormente; se trata de la empresa Arenas de Arija hasta donde suele venir en busca de arena para la fabricación de cristal la locomotora que nos transporta.

Continuamos nuestro periplo por el Pantano del Ebro, que se extiende 22 kilómetros en dirección este-oeste. El nacimiento del Ebro se produce oficialmente en Fontibre, localidad cántabra cercana a Reinosa. En la zona próxima a ese nacimiento y por donde se pretende ubicar su nuevo nacimiento, se encuentra una montaña curiosa; el pico de los tres mares. Curioso porque el agua de una misma lluvia puede llegar a tres mares/océanos distintos; el Cantábrico, el Atlántico y el Mediterráneo.

Pantano del Ebro.

Desde la ventanilla del tren podemos captar imágenes tan bonitas como estas que veis arriba.

Ebro; el Ebro nace oficialmente en Fontibre (Fonte Hibris) (*), localidad cántabra cercana a Reinosa para desembocar tras 910 kilómetros de rico caudal en Deltebre (Delta del Ebro) , inundando de riqueza las tierras que baña.

La acepción íbera Iber (“Iberus flumen”) o  la acepción en euskera Ibar (Ribera, vega de río.. ) podrían explicar el nombre de este río.

(*) Hoy en día se le señalan, sin embargo, otros orígenes.

 

Fotografía de la derecha; Fontibre

Iglesia Villanueva Las Rozas

Vemos la Iglesia  de Villanueva Las Rozas que en otras ocasiones se encuentra parcialmente inundada por el pantano, no en la fecha en la que pasamos por allí que, debido a la sequía, tenía un nivel muy bajo..

Ahora el viaje nos ofrece uno de sus pasajes más hermosos; el recorrido por la zona de Montes Claros, ya en la Comunidad autónoma de Cantabria. Y si bien antes recomendábamos la temporada estival para poder viajar con luz del día todo el trayecto hasta León, hay que reseñar de la misma manera que este transitar en temporada otoñal, con esas hojas caídas que el tren levanta a su paso así como las, siempre distintas tonalidades que nos ofrecen los árboles que van perdiendo las hojas es impagable.

Un auténtico lujo para nuestras retinas ha sido el tránsito por la zona de Montes Claros. El Otoño es sin duda la época del año en que los bosques nos ofrecen una mayor hermosura; el colorido, sus matices  son en esta estación, tan cambiantes que nunca nos parece ver el mismo bosque sino que este nos ofrece un espectáculo distinto cada día

Una vez pasada la estación de Los Carabeos la siguiente será nuestro punto de llegada; Mataporquera no son antes seguir disfrutando con bellos parajes.

Antes, sin embargo podremos observar cómo aparece una línea electrificada de ancho Ibérico; se trata de la línea  Santander-Valladolid en donde captamos un ave que saluda nuestra llegada.

Atravesamos este puente cercano a Mataporquera en donde se cruzan una línea de ancho métrico con otra de ancho ibérico.

Ya observamos la impresionante silueta de la cementera de Mataporquera (Cementos Alfa) junto a la recientemente reformada estación de Mataporquera.

Por fin llegamos a nuestro destino en donde observamos el antiguo puente giratorio y las cocheras. Descendemos de nuestros coches y repetimos la misma rutina; fotografiar todo lo que se pueda.

Estación de Mataporquera (Cantabria)

La locomotora se aleja un poco de la estación para, tras la aguja correspondiente, colocarse a la cabeza de los coches salones mientras se le coloca, en la parte trasera, el farol de cola y podemos observar la recientemente remozada estación de Mataporquera.

Vagón tolva serie 2TT ag

Multitud de vagones que prestan servicios para la cementera inundan las playas de vías de la estación; diferentes vagones tolva que suministran a la citada industria cementera.

 

Bajo estas líneas castillete o torre de agua de la estación. A la derecha un bonito semáforo.

 

También tuvimos ocasión de visitar el museo del ferrocarril de Mataporquera, o mejor dicho, el Centro de Interpretación del Ferrocarril de La Robla que es su denominación oficial en donde tuvimos ocasión de apreciar la historia de esta localidad tan unida al ferrocarril.

Centro de Interpretación del Ferrocarril de La Robla. A la izquierda dos típicas putxeras u ollas ferroviarias como se denominan en Mataporquera.

 

Putxera/Olla ferroviaria.

Aquí os transcribo la Historia de las populares Ollas ferroviarias (*)

La olla ferroviaria, así llamada en Mataporquera, es un invento de los antiguos maquinistas, fogoneros y guardafrenos del ferrocarril BILBAO-LA ROBLA, comúnmente llamado ferrocarril de la Robla, hoy FEVE.(Ferrocarril español de vía estrecha) que se inauguró en el año 1894.

En el punto medio del recorrido está la estación de Mataporquera (Cantabria). Es aquí donde reposaban las máquinas de carbón y agua, también punto de encuentro de los dos correos, únicos trenes de viajeros que permanecían media hora para comer y de los trenes de mercancías que transportaban carbón y apeas, y tardaban 12 y 14-16 horas respectivamente. También Mataporquera tiene su estación de RENFE con el respectivo trasbordo de mercancías y viajeros, por tanto, es un pueblo muy conocido como nudo ferroviario.

Estos nobles ferroviarios al permanecer tanto tiempo en el trabajo, realizaban las comidas sobre la marcha, surgiendo de su ingenio la olla. Primero usaron un tubo conectado al serpentín de la locomotora a una vasija, consiguiendo unos excelentes cocidos de patatas y carne, garbanzos, alubias etc. Posteriormente se sustituye el vapor por carbón de leña o vegetal, cocinando lentamente unos exquisitos guisos en el vagón de cola del tren, para todos los ferroviarios del convoy, que a la vez les servía de calefacción, costumbre que se expande al instante por todo el pueblo, hasta el día de hoy. Guardafrenos y olleros de Mataporquera difunden el guiso por doquier y sobre todo en Santander.

Más de un siglo después, la olla ferroviaria está presente en cualquier evento o fiesta de Mataporquera y su municipio de Valdeolea, que actualmente se ha ido extendiendo por el resto de la comarca de Campoó-Los Valles, otros lugares de Cantabria y de otras regiones españolas. Ahora mismo existen artesanos que construyen bellas vasijas ferroviarias y excelentes especialistas en todo tipo de guisos con la olla ferroviaria.

El primer presidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Mataporquera, Francisco Alonso, recomendaba para este excelente plato, paciencia y prudencia en los condimentos.

RECETA: PATATAS CON CARNE A LA OLLA FERROVIARIA (4 litros-8 personas)
Ingredientes:
Agua, aceite, perejil, laurel, una cebolla mediana, 4 dientes de ajos, sal, 1’25Kg. de carne, 2’5Kg. de patatas, un tomate y un pimiento verde.
Preparación:
1. Se echa la cebolla y el ajo, picados, en el aceite caliente y se espera hasta que se doren.
2. Se añade la carne en dados y la sal.
3. Cuando la carne está medio hecha, se añaden las patatas, el perejil, una hoja de laurel, tomate y pimientos picados.
4. Por último, el agua hasta tapar los ingredientes superficialmente.
5. Cocer 2 horas y media.

 

(*) Fuente: Asociación de Amigos del ferrocarril de Mataporquera.

Bueno pues a nosotros esta bonita historia sobre las putxeras nos abren el apetito y decidimos ir a probar una o mejor dicho dos de estas ollas ferroviarias. Pero antes llegó la fotografía de grupo en la misma estación de Mataporquera.

 

Fotografía cortesía de Inazio Malanda Uriarte , UT434 ,quien tuvo el honor este año de realizarnos la fotogrfía de la excursión.

Pues lo dicho, tomamos en este caso un autobús y nos dirigimos en grupo, penetrando en la bella comarca de Valdeolea, pasando cerca del yacimiento romano de Camesa-Rebolledo que junto con el de Juliobriga cerca de Reinosa, que os recomiendo visitar, conforman el núcleo de la interpretación de la vida romana en Cantabria.

Juliobriga. Iglesia románica de Retortillo. Olea.

Bellos parajes sin duda los que vemos en Valdeolea.  Fue en la bella localidad de Olea en donde, en un restaurante que  cuida también  la olla ferroviaria, degustamos una estupenda comida; fueron dos ollas; una de bacalao con patatas y la otra de garbanzos. 

El restaurante no solo tenía sabor ferroviario sino que si observáis en la fotografía de debajo la escalinata de acceso al mismo esta construida con viejas traviesas del ferrocarril.

 

Después del ágape  retornamos a la estación de Mataporquera desde donde a las 16:25 partimos hacia la estación de Arija en donde nuestro tren habrá de hacer de nuevo una aguja para colocarse en otra vía, pues otra composición en sentido contrario habrá de pasar por la nuestra. (El tren de La Robla precisamente)

Pues nada descendemos de los coches salones e a por otra sesión fotográfica hasta que llegan por fin las unidades procedentes de Bilbao. Uy, uy , uy que alguno igual pierde el tren…

 

Y continuamos en el trazado de vuelta transitando otra vez por Cabañas, Robredo-Ahedo, etc. etc. El día se nos va acabando y la luz cada vez nos permite menos imágenes.

 

Las tertulias dentro los coches salón son frecuentes, sobre todo de temas ferroviarios donde debido a la cantidad de expertos que suelen acompañar estas jornadas aprendes mucho.  Estamos cansados pero contentos, hemos disfrutado de un buen día y ya escuchamos los planes previstos para el próximo año… ¡ realmente sugerentes! 

Llegamos a Bilbao, a la hora señalada, y tras las preceptivas despedidas y el ¡ Hasta la próxima ! de rigor nos volvemos a nuestras casas. Algunos la tenemos cerca, otros, sin embargo que vienen de lejos, de muy lejos diría yo, tardarán algo más en llegar a sus hogares pero seguro que hoy se van con un fenomenal recuerdo de la excursión realizada.

 

Joseba Barrio Ezkerra; gerok  

Joxemai D’Huart; joxemai

Agradecimientos:

Asociación de amigos del museo vasco del ferrocarril; Burdinbidearen museoaren lagunak, que preparó una excursión tan completa y tan bien nos trató durante todo el trayecto.

Asociación de Amigos del ferrocarril de Mataporquera, de donde “les reproduje” su pequeña historia sobre la Olla/putxera ferroviaria.

Portal Tranvía en donde pude localizar muchas de la fotografías que luego solicité para poner aquí y en particular a:

Inazio Malanda Uriarte; UT434, por la fotografía de grupo tan estupenda que reproducimos en el reportaje

Ramón Gomez Fernández-Tejeda. mon80, por sus magníficas fotografías tomadas siguiendo desde las carreteras cercanas a nuestra excursión.

Marcos Maté; Ordunte, que como buen fotógrafo sabe muy dónde ponerse para captar las mejores tomas ..

Eduardo González, por el billete de Luchana a León

Y muchas gracias a Jon Sanchez (e_tran)  que siempre me echa un ojo a estos escritos. 

Enlaces:

Enkantur

Puente Viejo de Balmaseda

Ambiental-hitos

Tranvía portal

[1] El origen de los pasiegos

Fefaf (Federación española de asociaciones de amigos del ferrocarril)

3000 viejas fotos para la historia de Bizkaia.