32. Entrecomillaba ascensión porque, a diferencia de la gran mayoría de los funiculares, aquí podemos contemplar un tramo en descenso que es el que nos lleva desde el puente, donde comienza el cambio de rasante, hasta el punto de cruce. Pasamos por debajo de la carretera que acompaña el río por la margen izquierda del río Inn.

34. Nos cruzamos con el vehículo nº 1 que vemos circula por el lado derecho en sentido de la ascensión.

36. Nos cruzamos con el vehículo nº 1 que vemos circula por el lado derecho en sentido de la ascensión.

38. En esta otra fotografía podemos observar el último tramo del recorrido.

40. Aquí podemos contemplar el viaducto sobre el que transcurría el antiguo funicular. Ambos recorridos confluyen en su parte final.

42. El vehículo nº 1 llegando a la estación superior con una vista de Innsbruck al fondo.

44. Observamos de nuevo la legión de poleas utilizada en el recorrido y el cable del telemando correspondiente al vehículo que circula por la izquierda en sentido ascendente, el coche nº 2 situándose al otro lado el correspondiente al coche nº 1.

46. El coche nº 1 detenido en la estación superior. Si observamos ahora los compartimentos vemos que se situán a diferente altura unos de otros.

48. En imagen la impresionante cubierta de la estación superior.

50. Desde las cercanías de la estación superior del funicular se enlaza con dos tramos de teleférico: Uno hasta Seegrube (1905 metros) y el segundo, más corto, hasta Hafekelar alcanzando los 2260 metros de altitud.

52. En esta imagen podemos ver la estación de Innsbruck y arriba, a la derecha, la modernizada también estación de saltos de esquí de Bergisel también obrad de Zaha Hadid. Parece que gustó esa remodelación lo que impulso a elegirla también para revolucionar el funicular.

54. Descendemos a la ciudad y aprovechando el buen tiempo volvemos a pasear por las agradables calles de la capital Tirolesa. En Imagen la Stadturn y a la derecha el Ottoburg. Un funicular para enmarcar, sin ninguna duda.
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