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Parte II    

En muchas ocasiones hemos visto cómo se describe el movimiento generado por el vapor, generalmente en una locomotora. Bien, nosotros, sin embargo, vamos a estudiarla en una modalidad de locomotora, cual es una grúa a vapor. El principio por el que se explica es el mismo; la fuerza que el vapor a presión produce sirve para mover un pistón a consecuencia de lo cual podremos conseguir diferentes efectos en una grúa de este tipo.
 
El primero de los cuales será el propio movimiento de la grúa la cual incluso al poder arrastrar otros vagones la convierte en un auténtico tren a vapor. Pero aparte de ese movimiento que es denominador común con otras locomotoras de vapor nosotros vamos a utilizar ese vapor para conseguir otros efectos que nos interesan.
En primer lugar comentar que por grúa consideramos cualquier dispositivo que nos sirva para elevar y trasladar en general cargas pesadas.
 
Existen multitud de tipos de grúa si bien una pequeña clasificación matizaría entre grúas puente y grúas de pescante. Como representante de las grúas puentes podemos mencionar a las existentes en el interior de multitud de naves industriales. Clásico ejemplo de las grúas de pescante serían todas esas que observamos en las obras. Aquí debajo tenéis un ejemplo de cada una de ellas.
 
En la parte de arriba una típica grúa-puente, muy común en naves industriales y todo tipo de instalaciones.

También podríamos considerar como un tipo de grúa especial a nuestro conocido Puente Colgante (*). ¿no te parece? En este caso se utiliza para el transporte de pasajeros y vehículos lo que le convierte en un trasbordador. (*) Va a recibir un importante reconocimiento mundial, de ahí este pequeño homenaje a esta “querida grúa”

A su lado una típica grúa de pescante típica de cualquier construcción. Las de la fotografía en las obras de reconstrucción del edificio de La Alhóndiga. Bilbao. Y finalmente otro típica grúa portuaria (modelo grúa cigüeña). Se trata de nuestra conocida “Carola” que hoy en día forma parte del museo marítimo de Bilbao.

 

 
Otros dos modelos de grúas.
 
En nuestro caso nuestra grúa accionada a vapor corresponde al segundo grupo; las grúas de pescante, pluma o aguilón. Observad representado en blanco (en la fotografía de debajo) el movimiento longitudinal de la grúa. En rojo hemos representado el movimiento vertical del gancho de la grúa. En Azul el movimiento en arco de esa pieza amarilla que se llama flecha. Y aparte de esos tres movimientos la grúa es aún capaz de girar a través de su eje vertical, movimiento que hemos representado en verde. En la imagen de la derecha vemos este movimiento.
 
 
Bien, pues una vez visto de una manera introductoria los movimientos que realiza la grúa y a través de los cuales desarrollaremos nuestra actividad veremos cómo poner en marcha todos los mecanismos conducentes a conseguirlos.
 
Hemos dicho en la introducción que se trata en realidad de una locomotora de vapor si bien no está diseñada principalmente para el arrastre de vagones, aunque también puede hacerlo, sino para efectuar las labores propias de una grúa.
 
¿Cómo se consigue que la locomotora-grúa genere estos movimientos?
 
Una primera respuesta sería decir que generando primero la capacidad motriz que en este caso lo conseguiremos mediante el vapor a presión. Por lo tanto lo primero que habremos de conseguir es ese vapor a presión. Pues nada vayamos a ello. La grúa ya tendrá algo de lo que necesitaremos para generar esta fuerza motriz, pero como quiera que la locomotora no puede acercarse al sitio normal en donde se avituallaría (la grúa está estacionada en una vía de ancho ibérico y como sabéis el trazado del Urola es ancho métrico y la grúa está estacionada algo lejos de los talleres) nos dirigimos hasta la grúa con una pequeña provisión de material..
 
Y comenzaremos, sin más el calentamiento del hogar para conseguir un fuego consistente con el que poder calentar el agua. Para lo cual nos valemos de unos trapos debidamente impregnados en líquido inflamable que introducimos en el hogar de la locomotora y prendemos fuego. El resto es conseguir que el fuego sea lo más constante posible para lo que deberemos de cuando en cuando reponer carbón, etc.
 
 
 
Eso con lo que respecta al fuego, pero nos queda el otro ingrediente principal, el agua. Observad la grúa. A la parte izquierda se encuentra la caldera. El agua estará en dos sitios distintos; uno, la propia caldera en donde se produce su calentamiento; dos, el depósito auxiliar desde el que habrá que ir transportando (inyectando) agua a la caldera conforme el agua de la misma va convirtiéndose en vapor (evaporándose). La energía necesaria para “inyectar” el agua a la caldera la produce “normalmente” la propia grúa/locomotora de vapor. En nuestro caso sin embargo el inyector está estropeado por lo que debemos acudir a bombear el agua por medio de un motor eléctrico.
 
 
 

 

Una vez comenzado el calentamiento de la caldera aprovechamos el tiempo para engrasar la multitud de engranajes de que dispone la grúa.
 
Si bien antes comentábamos que era muy importante la calidad del fuego, también lo es la cantidad y temperatura del agua. Es decir un buen fogonero habrá de estar atento a estas dos variables; un buen fuego que controlará o bien observando el hogar (y su color) así como también vigilando la tonalidad del humo que expulse la locomotora. Será cuando el humo comience a verse muy transparente cuando necesitemos reponer el carbón.
 
Con el agua dos cosas fundamentales a vigilar; una, que la caldera en donde hierve el agua no se vacíe, lo cual sería catastrófico. Para lo cual habremos de estar pendientes al indicador que nos marca su nivel y cuando veamos que desciende por debajo de un punto determinado repondremos el agua, pero aquí deberemos de tener en cuenta una cosa; cada vez que introducimos agua a la caldera enfriamos la temperatura media de todo el agua, por lo que deberemos hacerlo poco a poco para que ese bajón de temperatura no detenga la producción de vapor.
 
 

 

Pues bien, si hemos hecho todo correctamente la aguja del manómetro de la imagen inferior derecha comenzará a girar señal de que se va alcanzando presión en el depósito en la caldera. Bien, pues sin profundizar más decir que hemos conseguido generar vapor e igualmente acumularlo a una presión creciente. Esa presión creciente es lo que nos va a venir señalada por el manómetro que hemos citado. Llegará un momento en que, rebasado un cierto límite mínimo, ya podamos utilizar esa “presión acumulada” como generadora de movimiento.
 
¿Cómo lo conseguiremos? Pues abriendo la válvula de ese depósito (caldera) en el que Mantenemos el vapor a altas presiones. Y deberemos hacerlo de una manera controlada, pues no seria lo mismo abrirla del todo rápidamente que hacerlo poco a poco, es decir, necesitamos regular ese flujo de vapor a presión. Precisamente por ello a esta palanca que controla la apertura/cierre de ese depósito de vapor a presión recibe el nombre de “regulador”. Una vez que son liberados esos vapores a presión mediante la introducción en las cámaras de distribución, que a su vez las distribuye por las lumbreras de admisión de manera que alternativamente mueve el pistón de izquierda o el de la derecha conseguiremos que generen movimiento y encauzando esos movimientos mediante engranajes, embragues, etc. aprovecharemos todos esos movimientos primarios del /de los pistones en todos los movimientos que podamos imaginar para hacer funcionar una grúa.
 
 
En la imagen de la izquierda la flecha roja nos muestra el regulador que se encuentra totalmente cerrado. En la imagen de arriba el regulador se encuentra medianamente abierto.
 
Resumiendo; Debemos transformar las materias primas; carbón y agua fundamentalmente en vapor a presión y debemos hacerlo de una manera constante para lo cual deberemos tener en cuenta no solo la generación de ese vapor sino de su correcta utilización.
 
 
     
 

En la imagen de la izquierda mostramos los dos vástagos de los pistones que trasladarán el movimiento En la imagen de la derecha los pistones en pleno funcionamiento. Como decíamos antes esos pistones nos producen un movimiento que nosotros deberemos de guiar para conseguir todos los movimientos requeridos de nuestra grúa. Eso se consigue mediante esas palancas que emulan empuñadura de madera (en realidad están pintadas de rojo)que veis en la fotografía. (4 en total)

 
 
En una primera visión observamos cuatro palancas sobre las que actuar para conseguir la totalidad de movimientos que nos proporciona la grúa. Igualmente podremos actuar sobre el freno que vemos en la fotografía de abajo a la izquierda. Este freno, es en exclusiva, un freno para el gancho de la grúa, no de la grúa misma la cual carece del mismo.
 
 
 

La primera palanca de la izquierda es la que consigue el movimiento de la grúa sobre su eje vertical. Accionando la misma conseguimos el giro de la grúa apoyándose en las ruedas que veis en la fotografía de la derecha.

Ahora vayamos a explicar el conjunto de las otras tres palancas.

 
En la placa sobre la que giran estas palancas se puede leer en la columna de la izquierda y de arriba abajo; Flecha, parada, Marcha. En la columna de la derecha Arriar, parada e Izar.
 
Vamos a intentar explicar, aunque sea de una manera superficial qué dirige cada una de esas palancas. Vamos a comenzar por la que se encuentra más a la izquierda de la fotografía; acople del gancho. Si os fijáis en la fotografía lateral de la grúa podéis observar una gran rueda dentada que, normalmente, se encuentra frenada mediante un freno de correa. Bien pues esa es la rueda que va a posibilitar, al girar, el movimiento ascendente y descendente del gancho. Para lo cual deberemos “engranar” esa rueda a la que transfiere el movimiento para lo cual utilizaremos la palanca ya mencionada. En otras ocasiones, sin embargo, nos resultará más cómoda bajar el gancho utilizando el freno mencionado, en vez de utilizar los engranajes (siempre que el gancho vaya sin carga, por supuesto)
 

En la fotografía de arriba a la derecha podéis ver que la rueda está girando a pesar de no estar “engranada”. Estamos bajando el gancho utilizando el freno de pie.

 

 

 

En la fotografía de arriba a la izquierda podemos ver esa correa que sirve para frenar la rueda del gancho. En la fotografía de arriba a la derecha vemos los dos tambores. De uno de ellos un solo cable es el que iza o arria el gancho. En el otro tambor y mediante esas dos poleas se sube o se baja la flecha.

 

 

Parte II