Con fecha 11.04.1856 (*) se aprueba la patente para la producción de aceros propuesta por el ingeniero Henry Bessemer (19.01.1813 – 15.03.1898) que consigue elaborar este tipo de hierros con una calidad extraordinaria a unos bajos costes de producción lo que, sin duda alguna, suposo un impulso impresionante, no solo al mundo del ferrocarril, sino a la propia Revolución Industrial.

(*) La patente se registra un 17.10.1855 y Henry Bessemer la presenta públicamente un 24.08.1856 con el título de “The Manufacture of Iron Without Fuel“.

No era la primera vez que este ingeniero mejoraba un proceso de producción. Se conoce su procedimiento para elaborar el polvo de oro que consiguió abaratar considerablemente. Años después la actividad de Henry Bessemer estaba enfocada principalmente hacia el ejército. Es allí precisamente donde concibe la idea de producir algún tipo de hierro que fuera capaz de soportar la acometida de los cañones.

¿Podría construise algún cañón que soportase proyectiles tan pesados? Esa simple observación fue la chispa que inició una de las mayores reoluciones industriales de que se tiene constancia en este siglo porque la auténtica dificultad de la situación llamo mi atención ..[1]

Estaba familiarizado en la producción del hierro colado, hierro forjado y el acero. Observó que una determinado proceso de elaboración proporcionaba aceros de gran calidad a costes reducidos por lo que, echando las campanas al vuelo, dió a conocer su descubrimiento licenciando a muchos industriales para utilizar su invento. Descubrimiento que estuvo a punto de fracasar puesto que utilizaciones posteriores de “su invento” resultaron un tremendo fracaso. La razón estribó en que en  utilizaba todo tipo de mineral de hierro en la elaboración de los aceros pero solo con algunos de ellos el acero resultaba resistente. Estos hierros eran los que contenían poca proporción de azufre en su composición por lo que, una vez reconducido el proceso de elaboración, se consiguió dotar a la Industria en general y la industria ferroviaria en particular de una nueva pieza maestra.

La alternativa  al convertidor Bessemer, conocida por los apellidos de dos pares de hemanos, los Siemens-Martin también necesitaba en su elaboración hierros de bajo contenido fosfórico.

Precisamente estos hierros con bajo contenido en azufre eran muy abundantes en nuestro territorio y muy escasos en el resto de Europa, a excepción de Suecia donde, además, no podían extraerse durante todo el año debido a la climatología por lo que la Cuenca Minera de Bizkaia se convirtió en el foco de atención de multitud de empresarios siderúrgicos.

Esta situación, la necesidad de utilización de hierros con bajo contenido en fósforo, no se corrigió hasta años después en que, en 1877, Sidney Gilchrist Thomas patentó una corrección al método Bessemer en que ya no eran necesarios los hierros con bajo contenido en fósforo.

Esa ventana de utilización imprimió una gran prosperidad a la citada Cuenca Minera que supo conservar, de alguna minera, cierta riqueza una vez comenzara el declinar de las minas.

En esta imagen que representa un óleo de Ricardo Gómez Gimeno que podemos contemplar el Convertidor Bessemer en la industria vizcaína.

Es muy curioso que Bessemer cuenta con más de una decena de localidades americanas que llevan su nombre y muchas locomotoras a vapor llevaron también su nombre así como alguna compañía de ferrocarril como es la B & LE Railroad, Bessemer and Lake Erie Railroad

Nosotros también le debemos mucho..

Los Revolucionarios Industriales. Gavin Weightman. Cap. 16.

Henry Bessemer. Wikipedia.  ESEN.

Proceso Bessemer. Wikipedia. EN.