Dentro de la Historia del Ferrocarril intentamos conocer los orígenes del transporte guiado, una de las características del ferrocarril.
 

Característica típica del ferrocarril es la de tratarse de un transporte guiado, lo que obliga a los vehículos a seguir determinada dirección sin margen alguno como puedan tener otros métodos de transporte. Pero esto que pueda parecer un inconveniente aporta también otro tipo de ventajas. Dentro del mundo del ferrocarril todo es transporte guiado, bien sobre (o bajo) raíl o raíles, sobre (o bajo) surco o surcos, etc. Otros ejemplos de transporte guiado los encontramos igualmente en el mundo del transporte por cable (el terrestre por circular generalmente sobre raíl o railes y el aéreo por constituir un cable el camino que necesariamente deben de recorrer los vehículos, si bien en este caso con holguras inexistentes en el mundo del ferrocarril).

El cómo se llega al transporte guiado mediante estos surcos presenta algunos interrogantes. Lo que buscamos en primer lugar es el transitar por superficies lo más duras posibles, lo que facilita la rodada. El utilizar continuamente esas superficies haría que se fueran creando surcos cada vez mayores que llegarían a imposibilitar que el vehículo rodado los abandonara. ¿O fueron los surcos anteriores a la invención de la rueda?

Quizás el paradigma del transporte guiado queda reflejado en una imagen como la que ilustra nuestra ficha, obtenida en Pompeya, donde se puede visualizar facilmente que ya en aquella época se producía una suerte de transporte guiado. Pero según parece ya encontramos huellas similares desde dos mil años antes.

El hecho de pasar un vehículo, rodado o no, por una determinada superficie hace que dicha superficie vaya erosionándose, lo que constriye al vehículo a seguir el camino anteriormente creado. Esto nos aporta una indudable ventaja pues, circulando por la misma pista adecuada, nos despreocupamos de mantener la dirección, ya marcada, lo que, por ejemplo, nos da ventajas de circulación en lugares sin iluminación, etc.

Superficies horadadas para la circulación de carros existen desde etapas anteriores a la época romana y a la anteriormente mencionada existiendo alguna forma de transporte guiado  incluso  antes de  la mera aparición de la rueda y sus aplicaciones como carros, vagonetas, etc.

Quizás los primeros vehículos en seguir caminos guiados serían los antiguos trineos e incluso los travois que fácilmente podrían crear surcos en superficies que lo permitieran como zonas embarradas o nevadas en donde rápidamente nos daríamos cuenta que seguir una huella ya efectuada nos facilitaba el trabajo. No sería un camino tan estricto como los surcos en piedra pero sin duda aportarían ya algunas de las ventajas del transporte guiado.