Nuestra historia del ferrocarril intenta hoy hacer un breve resumen de lo que pudo ser la evolución de algunos medios de los que se valió el Hombre primitivo para transportar las primeras cargas. En este período que denominamos “Prehistoria” nos referimos nosotros al largo período que nos lleva desde el inicio de los tiempos hasta aproximadamente la Edad Moderna en que comienzan a aparecer vehículos más sofisticados, en especial en el mundo minero.
 
Una de las ventajas que aporta al Hombre el poder caminar erguido es precisamente el poder transportar objetos de una manera fácil. Y el Hombre (acepción que, por supuesto, incluye también y especialmente los esfuerzos realizados por la mujer) se convierten en el primer vehículo de transporte de objetos. Posteriormente serían animales quienes nos ayudarían en esta tarea.

Pronto buscaríamos todo tipo de artilugios e instrumentos que colaborarían en la labor de transporte. Los primeros medios tendrían que estar, lógicamente, disponibles de una manera fácil. Una simple rama de árbol podría haber sido el primer objeto con el que transportar, bien la caza obtenida en un punto distante al cual queríamos consumirla, bien algún otro material necesario.  La elaboración de las primeras cuerdas nos ayudaría también a transportar objetos de una manera más cómoda y también hacerlo desde un lugar algo alejado  a donde se requería la fuerza. Dos ramas adosadas a los lomos de un animal darían lugar a los conocidos como “travois” (10000 A.C.).

Mejorar la eficiencia de la rama quizás nos llevaría a construir algún tipo de plataforma adaptada a la superficie en cuestión, bien fuera una superficie acuática, bien terrestre. Las primeros troncos huecos harían no solo la función de barcas (7500 A.C.) sino que también podrían convertirse, al utilizarse en superficie en los primeros trineos.

Las mismas ramas o troncos nos enseñarían que podíamos deslizar por encima de ellos cargas muy pesadas que de otra manera nos resultaría imposible mover. No haría falta mas que intentar fijar esos rodillos de alguna manera para dar lugar al descubrimiento de la rueda (3000 A.C.) como elemento facilitador del transporte, un logro fundamental en este recorrido.

Tras la rueda llegarían todo tipo de vehículos hasta desembocar en los carros (2000 A. C.) vehículos que ya se aproximan mucho a lo que serán los vehículos que utilizará, siglos después, el ferrocarril.