Actualizado a 03.07.2014
Nuestra historia del ferrocarril se hace eco hoy del registro logrado por la locomotora de vapor “Mallard” que  todavía no ha sido batido a día de hoy. [1]Nos encontramos en los años 30, cuando las locomotoras a vapor brillaban más que nunca, aunque ya comenzaban a vislumbrar enemigos muy poderosos como eran las locomotoras y automotores diesel.

Quizás percatándose de el hecho de que quizás la supremacía de las locomotoras de vapor no duraría mucho, ingenieros como Sir Nigel Gresley quisieron dar a estas locomotoras el reconocimiento debido, sobre todo teniendo en cuenta de que aún continuaban mejorando su eficiencia de una manera notable.

Por ello intentaron seguir ofreciendo las ventajas comparativas que todavía podían aportar estas entrañables máquinas de vapor en la conducción de trenes.

Para ello se utiliza como locomotora una de la serie A4 descendiente de la A1 (Flying Scotsman) que comenzaron a montarse en 1935. La locomotora fue acompañada de siete coches incluyendo al coche dinamométrico encargado de registrar convenientemente los logros de la locomotora.

Tal y como recogemos en nuestro mapa de eventos ferroviarios el registro se consigue entre los enclaves de Little Bytham y Essendine en trazado al norte de  Peterborough  en un perfil favorable con una pendiente de 5 milésimas.

Junto al mencionado ingeniero Nigel Gresley actuó de maquinista Joseph-Joe Duddington , el fogonero Thomas Tommy Bray y el inspector de tracción Sid Jenkin.  El gran registro se produjo tras ensayar múltiples combinaciones producidas entre el regulador y la admisión. [2]

En imagen la Locomotora Mallard, preservada en el National Railway Museum de York.

En un lateral de la locomotora podemos ver la placa que acredita el record de 1938. La compañía es la LNER, London and North Eastern Railway, una de las consideradas “big four”, las cuatro grandes compañías que se repartirían el mercado ferroviario en el Reino Unido tras la reorganización del 01.01.1923.

Esta carrera por la velocidad no termina aquí y aunque ya decimos que seguramente otras locomotora a vapor conseguirían mayores velocidades, tuvieron que ser otras formas de tracción las que elevaran esos registros oficiales.

Hoy en día la máxima velocidad de un “tren convencional” la consiguió una rama del TGV francés circulando a ¡¡ 574,8 kilómetros a la hora !! y no es extraños alcanzar velocidades superiores a 350 kilómetros a la hora en trayectos regulares.

Y fuera de los considerados trenes convencionales nos fascina los 500 kilómetros a la hora que consiguen utilizar los trenes de levitación magnética (MAGLEV).

[1] Decimos oficialmente porque muchos autores apuntan a que esa velocidad ha sido rebasada en otras pruebas en las que quizás faltó una mayor voluntad de registro. Sea como fuere el gran registro de la Mallard la convierte en una locomotora inigualable.

Enlaces:

LNER Class A4 4468. Wikipedia. EN.

[2] Así se alcanzó el récord mundial de velocidad con tracción vapor.LINEAS 218. pag- 50-53