Aquí debajo presentamos una serie de capturas obtenidas a partir del simulador Trainz correspondientes aun recorrido ficticio que denominamos Meatzalde.

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Es necesario  contar una pequeña historia, para explicar de donde nos viene esa tradición de  trabajar el hierro, de porqué en nuestra tierra, en el País Vasco, surgieron  tantas y tantas ferrerías. La razón principal fue la suerte. La suerte de  disponer de una vetas de mineral de muy fácil extracción y de unas  características que les conferían cierta ventaja, pues si normalmente para  fundir el mineral de hierro habrían de alcanzarse temperaturas de 1500º  centígrados, con el mineral proporcionado por estas minas con tan solo 900º  centígrados la mezcla se volvía ya muy moldeable.

Por esta razón comenzaron a construirse estas  ferrerías de aire (Haizeolak) en donde se fundían ese mineral de hierro del que  hemos hablado y el carbón, el carbón vegetal que se hacía con las maderas de los  bosques de la zona, en un procedimiento que también sería digno de mención; las  carboneras (txondorrak). En un principio estas ferrerías no se dedicaban a la  elaboración propiamente dicha de instrumentos, sino que simplemente quitaban las  impurezas al mineral para hacerlo más fácilmente transportable.

A partir de los siglos XIV y XV comenzaron a  imponerse las ferrerías hidráulicas (zeharrolak) y fueron apareciendo en  abundancia en las partes bajas de los ríos. En este caso se aprovechaban de la  fuerza del agua para accionar los fuelles y el mazo, facilitando mucho la  anterior tarea. Los “hierros” fabricados en el País Vasco gozaron de gran fama  tanto en Europa como en América. (Parece ser que el propio Shakespeare hace  mención de una determinada espada como Bilbo y a unos grilletes los llama  bilboes, en clara alusión a la procedencia del acero).

Pero lo que sin duda otorgó una importancia primordial fue el hecho de que nuestros hierros eran lo que más se adaptaban a las características que necesitaba el Proceso Bessemer., es decir, hierros de bajo contenido fosfórico.

A partir del siglo XIX esta industria cambia,  cambian las normas de su explotación, las de la propiedad de las minas, etc. Se  puede decir que esta industria vive sus años dorados desde 1876 a 1914. A partir  de 1930 decae sin cesar hasta la década de los 70, en donde conoce también unos  buenos momentos. Sin embargo unos años después una gran crisis la atacó  grandemente. Sin embargo hoy en día se puede decir que.. “continuamos haciendo  buenos hierros”.