Parte I

Parte II

Recordaréis que habíamos concluido la etapa anterior en el ZELEZNISKEM MUZEJU, es decir, el Museo del ferrocarril de Ljubljana.

Desde antes de comenzar el viaje tenía alguna referencia que desde el próximo destino de nuestro viaje, el conocido Lago Bled, en Eslovenia, podría intentar hacerse un recorrido de montaña en ferrocarril que, según algunas guías, pasaba por ser uno de los mejores de su categoría. Bien intenté recabar información en el citado museo y efectivamente, en algunas fechas señaladas, en el período estival, se organizan asimismo viajes en antiguos vagones arrastrados por locomotoras de vapor de la época. Sin embargo ninguno de los días marcados en el panfleto me pillarían en Bled. Estas excursiones que para un adulto costaban 60 euros, recorrerían dicha ruta desde Jesenice (una localidad industrial cercana al lago Bled) y llegarían no hasta Nova Gorica, en la frontera con Italia sino a otra bella localidad; Most Na Soci. El precio incluye un lunch, excursiones en autobús por algunas de las localidades por donde pasaba el tren, en barco surcando el río que acompaña a la línea férrea en buena parte del recorrido, etc. Hubiera sido bonito pero, lo dicho, las fechas no coincidían.

Bien, salimos de la bellísima ciudad de Ljubljana para dirigirnos a Bled, localidad a la que todas las guías que he podido observar le confieren el adjetivo de maravillosa. Eslovenia es lo más parecido que he conocido yo a Euskal Herria verde, por lo que se refiere a sus paisajes. Bien, pues tras un corto viaje llegamos por fin a la localidad de Bled y conocemos su famoso lago. Pues sí, la verdad es que es una auténtica maravilla. Escenario natural ideal para cualquier cuento; un hermoso lago rodeado de abundante vegetación y con un castillo situado en uno de sus bordes encaramando en un risco. Una isla dentro del lago a la que solo se puede acudir bien remando en una barca de las que ponen en alquiler, bien en estas curiosas embarcaciones cubiertas en las que a modo de gondolero veneciano nos acercarán a la misma desde más de cinco puntos distintos del lago.

El primer día lo dedicamos a conocer tanto el lago como sus alrededores; primero lo bordeamos y luego nos encaramamos por la ladera rumbo al castillo que tan desafiante observamos en un lateral del lago. Bonita vista, desde allí observamos el pueblo, las infraestructuras de ocio instaladas en las laderas, etc. Desde luego el lago y sus alrededores están llenos de oportunidades de pasárselo bien.

Una vez concluida la visita al Castillo en donde hemos adquirido un vino especialmente preparado por los franciscanos del lugar, nos dirigimos al propio pueblo de Bled pues todavía no hemos conseguido información sobre si será posible o no realizar el recorrido. Desde luego el lago y los alrededores forman un entorno increíble. Completamente aconsejable el que os acerquéis por allí si tenéis oportunidad. Bien, pues una vez en Bled voy en busca de alguna oficina de información para recabar datos, pero observo que cada oficina que se identifica con el símbolo de Oficina de Turismo u Oficina de información muestra tan solo una actividad concreta, bien el raffting, el trekking, etc. etc. Solo a media tarde consigo entrar en una de estas oficinas y allí, puedo entenderme de una manera más que aceptable con la amable señora que atendía la oficina, la que me proporciona la información que me faltaba; horarios, etc. Pues parece ser que podré hacer la excursión, aunque siendo el día que era tan solo contaré con una hora, hora y media para visitar la localidad de destino NOVA GORICA.

Como os decía el lago Bled y sus alrededores ofrecen numerosas posibilidades por lo que la gente elige una u otra según sus preferencias; algunos intentarán coronar la cima del Triglav el monte más alto de la república de Eslovenia, otros optarán por una excusión a un parque natural cercano, etc. etc. Nosotros elegimos el viaje en tren. Nos dirigimos a la estación más cercana al lago Bled, la estación de Bled Jezero, en donde ya mismo percibimos el encanto de la ruta. La oficina que expendía los billetes parecía haberse quedado anclada en tiempos pretéritos, nada que ver con estas modernas oficinas al uso con expendedoras de billetes automáticas, etc. etc. Sacamos los billetes correspondientes, cancelados al modo tradicional y esperamos impacientes la llega del tren. No haríamos el recorrido en una composición de vapor, utilizaríamos unas unidades diesel pero quedaba por ver si nos permitiría sacar las típicas fotografías asomados a las ventanas.

Por fin llegó el tren, con dos minutos de retraso, y comenzamos nuestro periplo. Tampoco era el día más conveniente pues la niebla y el cielo encapotado nos restaban posibilidades pero la verdad es que tanto yo, como la gente que decidió hacer el recorrido no terminó defraudada. Gustó el viaje. Mal que bien podíamos sacar fotografías desde el borde de las ventanillas que, afortunadamente, podían bajarse. Bien, por dar una descripción inicial del recorrido decir que transcurre por un territorio de montaña acompañando a diversos ríos en nuestro recorrido y atravesando numerosos túneles (43), puentes (62 de más de 10 metros), falsos túneles, etc. etc. Parte del mismo atraviesa el Parque Nacional del Triglav en cuyo interior se encuentra el monte de dicho nombre que, como hemos comentado es el mayor de Eslovenia con 2864 metros.

Pues íbamos avanzando en el viaje y observando una estación tras otra a cual más bonitas. Llegamos a Bohinjska Bistrica. Cerca de este lugar observe una subestación eléctrica lo que me hizo sospechar si esta línea estuvo alguna vez electrificada. No se si así fue, pero el hecho es que esa subestación eléctrica fue construida para dotar de infraestructura eléctrica a las máquinas perforadoras del túnel que citaremos después. Poco después de abandonar la estación comenzamos uno de los túneles del recorrido, se trata del de mayor longitud 6327 metros (el túnel tardó en construirse de septiembre de 1900 a mayo de 1905, y fue a partir del tercer año que comenzaron a utilizar las perforadoras eléctricas).Todos los túneles están numerados pero a este también se le conoce como túnel Bohinj que atraviesa los Alpes, los Alpes Julianos. Una vez finalizado el largo túnel se encuentra la estación de Podbrdo.

Seguimos estación tras estación; Grahovo, Most na soci (la que hubiera sido el punto final de nuestra excursión en el caso de haber coincidido con las fechas señaladas en que se realizaba el recorrido en tren de época), Kanal, Anhovo, otras estaciones más modestas aunque no menos entrañables y al final llegaríamos a Nova Gorica, en donde otras agradables sorpresas nos esperaban. Esa locomotora diesel que veís en la primera fotografía es del modelo 664. Las vimos muy frecuentemente durante todo el recorrido.

Parece ser que la intención de las autoridades de la zona es el reactivar esta línea férrea una vez que la situación política así lo permite. Continuábamos nuestro viaje y seguíamos sorprendiéndonos. Como os comentaba el trazado discurre parejo a varios ríos, pues bien, pudimos observar una de esas balsas que transportan turistas, igualmente podíamos observar algunas cascadas surgidas de las laderas cercanas, en fin. Es más, quizás hasta haya sido mejor no coincidir con las jornadas especiales pues sino no habríamos podido llegar hasta aquí y menos aún hubiéramos podido llegar a nuestro destino en NOVA GORICA, lo que hoy se me antoja hubiera sido un gran error.

En la fotografía central podéis ver uno de los dos grandes viaductos que atraviesan el río; uno que es el que veis es un puente de carretera. Esta otra imagen podéis ver ambos puentes. Pues bien, este puente ferroviario de piedra, el viaducto Solkan parece ser que posee el arco de piedra más grande de los puentes ferroviario en todo el mundo. Esta sería la segunda gran característica de este recorrido, junto con la ya mencionada del túnel Bohinj confieren personalidad propia a este recorrido que fue inaugurado por el príncipe austríaco Franz Ferdinand el 19 de Julio de 1906. Formaba parte del propósito del imperio austro-húngaro de comunicar las zonas de la Austria central, Bohemia y Baviera con Trieste, con lo que se conseguía la ansiada salida al mar. Estoy seguro que esta línea despertará del letargo que ha sufrido en las últimas décadas.

La verdad es que fue muy divertido el trayecto y como quiera que el viaje de retorno demoraría aún una hora y media, decidimos adentrarnos en el pueblo; NOVA GORICA. Así lo hicimos. Preguntamos a un vecino de por dónde habríamos de dirigirnos para visitar el pueblo. El joven, en un italiano que pudimos comprender bastante bien nos dirigió en una determinada dirección. Pues bien, seguimos sus indicaciones pero a la vez observábamos que todos los automóviles tenían matrícula italiana, algo normal pues NOVA GORICA se encuentra en la frontera con Italia. Hasta que vimos un edificio oficial en el que ondeaba la tricolor italiana. ¡Vaya! Pues estamos en Italia. Efectivamente, no estábamos en NOVA GORICA (Eslovenia) sino que estábamos en GORIZIA (Italia).

Visitamos un poco aceleradamente la localidad de Gorizia, que también cuenta con un Castillo y en donde su basílica está dedicada a uno de nuestros santos, San Ignacio de Loiola, cosa que nos sorprende agradablemente. Tomamos un refrigerio en una pintoresca taberna de la localidad y poco después retornamos a la estación de NOVA GORICA (esta sí en territorio esloveno en donde intentaríamos ver su museo del ferrocarril)

La historia de estas dos localidades GORIZIA y NOVA GORICA es singular. Como sabéis las fronteras, aparte de ser algo casi siempre, totalmente artificial devienen en muchas ocasiones en fronteras móviles al albur de los acontecimientos políticos. Digamos que esto es lo que sucedió aquí en la localidad, en principio italiana, de GORIZIA. Es la historia de una plaza.. Due città, una piazza. Dve mesti, en trg. Two towns, one square. Dos ciudades, una plaza. Bi hiriak; plaza bat.

Como decíamos las fronteras no han sido siempre algo inmutable sino que, por unas u otras razones, lo que antes estaba aquí, ahora está allí. Pues bien, algo parecido le sucedió a la antigua ciudad de GORIZIA, perteneciente al Reino de Italia (posteriormente República Italiana). Con el tratado de Paz de Paris de 10 de febrero de 1947 estipulado entre dicho Reino y la república federal de Yugoslavia, el edificio de la estación ferroviaria de Gorizia pasa a ser territorio yugoslavo, mientras la plaza de entrada a dicha estación quedará dividida y a 38 metros de la estación se levanta la frontera entre Italia y Yugoslavia. ¿Qué os parece? A resultas de dicho acuerdo nos encontramos con lo siguiente: una estación que no tiene pueblo en territorio yugoslavo y un pueblo que no tiene estación en territorio italiano. Por lo que donde no había pueblo hubo que “crearlo” de ahí el nombre de NOVA GORICA (nueva Gorizia) y por otro lado Gorizia tuvo que construir una nueva estación en su territorio. Conforme se avanzaba en lo que vino a denominarse la “guerra fría” la separación entre ambas ciudades se hacía más notoria, pues si bien hasta 1954 era un fino alambre lo que dividía ambos lugares en esa fecha comienza a construirse un muro de cemento con una verja, que ya hoy, afortunadamente, podemos contemplar en el museo del ferrocarril de Nova Gorica. Esa verja es la que separaba físicamente Italia y la República de Yugoslavia.

Sin embargo, los nuevos tiempos han relajado muchísimo esa tensión y aunque hoy sigue existiendo un pique entre unos y otros vecinos, al menos en el aspecto formal la construcción de una plaza que unía dos ciudades en vez de separarlas (2004) marca lo que sin duda serán otros tiempos.

 

Visitamos el pequeño, pero coqueto, museo del ferrocarril de Nova Gorica, en donde observamos muchas cosas interesantes. La ya mencionada verja que dividía hasta tiempos recientes las dos localidades, esa estupenda estrella roja símbolo de la antigua Yugoslavia, una colección de trajes ferroviarios de época, etc. etc. No tuvimos tiempo para más y nos apresuramos a la estación para coger el tren de vuelta al lago Bled. Esperando ya para montar nos vino la amable señora que nos enseño el museo con información sobre Nova Gorica, Gorizia, etc. etc.

Iniciamos el viaje de vuelta en donde también puedo hacer algunas fotografías que no fueron posibles en el viaje de ida, no sin el enfado de una viajera que nos conminaba continuamente a que bajáramos la ventana. En esta primera atravesamos el famoso viaducto de Idrijca. Bueno, fuimos tolerantes mutuamente y pudimos arreglarnos. En una estación observamos otras de las obligaciones del jefe de Estación, cual era acompañar a los viajeros con bicicleta al compartimiento destinado a las mismas. Una vez todos en el tren, señal arriba y ¡adelante!

Continuamos hacia nuestro destino al lago Bled y vamos recabando nuestra atención en todo tipo de infraestructura ferroviaria, alguna de ellas sí se parece a los objetos que utilizamos en trainz.

Pues bien decimos adiós a nuestro querido tren, una unidad de la serie 814 modernizada, que continuaría hasta Jesenice, y regresamos al lago Bled en donde apuraríamos las últimas horas para visitar la isla, lo que hicimos alquilando unas barcas a remo. No sin dificultades conseguimos llegar a isla, con un atraque no muy ortodoxo. Para acceder a la iglesia y otros edificios de la pequeña isla hay que subir una empinada escalinata. En la iglesia todo el mundo se afana en hacer repicar la campana de la misma, cosa que, creedme, no es nada fácil. Tiene truco. Pensar en ello cuando accedáis a la misma. En nuestro grupo Amagoia lo consiguió cuando ya todos los demás retornábamos, resignados, a las barcas.

La siguiente etapa nos llevaría de lago a lago; del lago Bled al lago de Garda en Italia, otro sitio muy turístico en donde visitamos la ciudad de Peschiera, en el extremo sur del lago. Camino a la misma atravesamos los Alpes Julianos en la confluencia entre Eslovenia e Italia con Austria.

Ya desde allí vuelta a casa. Espero que os hayan gustado esta serie de artículos sobre mis vacaciones en Croacia y Eslovenia. Esperemos seguir viajando para poder contároslo .. y espero tener la suerte otros años de coincidir con unas personas tan especiales.. como con las que he topado este año.

Eskerrik asko denoi!!

Gracias por vuestra atención.

Texto y fotografías: Joseba Barrio Ezkerra.

Más reportajes en: Trenak Express.

Agradecimiento especial a la oficina de información de NOVA GORICA.