Por Croacia y Eslovenia (I/III)
reportajes 29 de septiembre de 2005|
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Parte II | Parte III |
| Bien, era 31 de julio de 2005 y pese a que tuve que variar el destino, (¡No pudo ser la bella Suiza! ), tenía por delante unos cuantos días de vacaciones e intenté hacerme una pequeña agenda de lo que podría intentar ver concerniente al mundo del ferrocarril; museos, estaciones, recorridos típicos, etc. etc., siempre de una manera colateral a lo que han de ser unas jornadas merecidas de descanso. Tenía como destino dos jóvenes naciones; Croacia y Eslovenia, jóvenes pero con una gran historia detrás.
Comenzamos el viaje atravesando el Sur de Francia, rumbo a Italia. Ya no identificamos los nuevos territorios por esos carteles tan típicos de FRANCIA, ITALIA, etc. ahora simplemente nos fijamos en el tipo de material ferroviario y concluimos; ¡¡ estamos en Francia !!. Todo el que haya atravesado Francia
Una vez penetrado en el norte de Italia la fisonomía cambia de una manera notoria y Pues bien llegamos a la ciudad de Cremona, que ya conocía, no así su estación a donde me dirijo, no sin antes cumplir la visita de rigor a sus principales monumentos. ¡¡Menuda es la Piazza del Comune, con su Duomo, su Torrazzo, su Battisterio, su Palazzo Comunale, etc.!! Si bien quizás lo que haya hecho más famosa a Cremona es debido al nacimiento en dicha ciudad del violinista Antonio Stradivari, que consiguió que estos delicados instrumentos mejorasen su sonido de una manera notoria. Un museo dedicado al mismo, junto con una estatua conmemorativa nos recuerdan este paisanaje. Bien, una vez en la Estación de Cremona y sacada la foto de rigor de la misma, me encamino hacia su interior para ver si puedo entrar sin problemas. No hay problema alguno de paso y tampoco parece haberlos de tomar fotografías, por lo que vuelvo a apretar varias veces, al encontrar una locomotora de grato recuerdo, la FS 245, que me recuerda rápidamente a DIDO. Esas hierbas en la estación, no se, no se, si bien le dan un toque romántico a la estación, dan un poco imagen de abandono.
Al día siguiente continuamos camino hacia Eslovenia, vuelvo a tomar fotografías de otra gran playa de vías, atravesando Verona. Nada más cruzar la frontera tengo la suerte de divisar el primer tren en territorio esloveno. No veo muchos, sin embargo, aunque si veo algunas bonitas estaciones cuyo diseño ya no me es tan familiar como lo era en Italia. Finalizamos la jornada tomando un relajante baño Lo que sí observo nada más comenzar mi periplo por la ciudad de Zagreb es que está inundada de tranvías, que con su sonido característico marcan también el palpitante ritmo de la ciudad. En medio de una lluvia torrencial la conductora de uno de estos tranvías se afana en subsanar algún impedimento existente en los raíles del tranvía pues se está formando una cola de tranvías considerable. Arreglado el atasco me dirijo a la Oficina de turismo en donde en un perfecto castellano se me indica que Zagreb no dispone de un propiamente dicho museo del ferrocarril pero se me informa que puedo acudir a la estación principal para contemplar algo atractivo. Así lo haré. Antes sin embargo visito la parte vieja de la ciudad, dividida en dos barrios diferenciados, visito sus calles, su mercado, sus iglesias.
Como podéis observar el tranvía está muy presente en esta ciudad; el primero atravesando la principal arteria de la ciudad (calle llica), después otro tranvía pasando por delante de la Casa croata de la enseñanza y en la última haciéndolo por delante del magnífico museo MIMARA. Por fin me dirijo hacia la estación, lo hago en medio de una lluvia incesante. Observo una bellísima estación con mucho dinamismo, un constante ir y venir de trenes, pasajeros esperando la salida, mucho movimiento. Aquí podemos ver que, al igual que ocurre, con nuestros trenes, los grafitis no son para nada desconocidos.
Concluimos la visita a Zagreb y continuamos viaje hacia la costa dálmata, no sin antes hacer una imprescindible parada en el parque nacional de Plitvicka jezera, declarado patrimonio de la humanidad en donde la naturaleza El mencionado parque, situado en la ruta que une las localidades de Karlovac y Zadar, está formado por una gran cantidad de lagos que, al estar situados a diferentes niveles, proporcionan unas cascadas de belleza extraordinaria. Era un continuo apretar el disparador de la máquina fotográfica, no había rincón que no mereciera una fotografía. ¡¡Impresionante!! No dejéis de acudir a este parque si visitáis Croacia. No os arrepentiréis en absoluto. Además para desplazaros de un lugar a otro del parque utilizareis lo que ellos indican como pequeños trenes que son en realidad unos mini autobuses articulados. ¡¡ Llevad muchos carretes/tarjetas de memoria !!
Bien, continuaremos con el relato próximamente, donde llegaremos a la costa dálmata y visitaremos ciudades tan bellas como Dubrovnik, Trogir, Split, volviendo luego hacia Eslovenia, en donde nuestra agenda sí tiene unas interesantes anotaciones. |
habrá podido observar los carismáticos TGV, surcando a gran velocidad por delante de nuestras ventanillas. En ocasiones tanta velocidad hace difícil el fotografiarlos, sobre todo si están cerca de la carretera. Pero esta vez lo conseguimos. Más habituales son en unas zonas que en otras, pero la verdad es que ya se han convertido en parte esencial del paisaje francés, junto a sus hermosos “chateaux”, sus campiñas y sus bellas rivières. Te dan mucha envidia cuando les ves perderse a tanta velocidad rumbo a tu destino.
Otra vez la visión de una bella iglesia en lo alto del pueblo nos aclara que ya estamos en Italia. La primera cosa digna de mención fue el observar la playa de vías aledaña a la estación de Génova, desde la altura que imponía la autopista rumbo al Norte de Italia, ¡vaya! -me dije- pues esas tolvas, las que están más a la derecha, me suenan: ¿estarán por aquí las Gerok Ikatz meatzeak?. ¡¡Cómo crecen nuestras minas!! Pues una fotografía inmediatamente. Esa que veis ahí es la parte izquierda de esa infraestructura, ya que un poco hacia la derecha y envolviendo a ese conjunto de casas se encuentra el otro ramal, lo que le confiere unas dimensiones de impresión.
comenzamos a ver cosas que nos resultan muy familiares; esos graneros, esas torres, esos colores tan característicos en las fachadas de las viviendas. Las iglesias, esas que no son tan familiares, etc. etc. Por supuesto me estoy refiriendo a esa cantidad de buenos objetos que ponen a nuestra
disposición, para el mundo Trainz, desde la web de Trainzitalia. Igual sensación experimenté hace un tiempo cuando visité Inglaterra y Escocia, me parecía estar viendo TRAINZ a lo grande. ¡¡Trainz a la verdadera escala 1:1!! Era fantástico; las estaciones, los puentes, los trenes surcando veloces junto a la carretera. Conocí las infraestructuras ferroviarias británicas gracias a Trainz y fue una auténtica satisfacción verlas directamente. Algo parecido me sucedió en el norte de Italia. 

de burbujas en unas estupendas piscinas en la localidad de Brezice, junto a la frontera Croata. Ya al día siguiente penetramos en territorio croata siendo Zagreb, su capital, la primera parada. Varias anotaciones en mi agenda me indican que Zagreb cuenta con un funicular, transporte que si
puedo no dejo de visitar en ninguna de las ciudades que visito. Me dirijo al mismo pero lamentablemente constato que esta siendo objeto de reparación. Se trata de de un viejo funicular que desde 1891 conecta, en un pequeño recorrido, la Ciudad Alta con la parte central de la principal avenida de Zagreb. Justo detrás del funicular se observa la torre Lotrscak, desde la cual, desde hace más de cien años, se dispara un cañonazo a las 12 en punto del mediodía, al igual que sucede en otras ciudades europeas como Edimburgo, etc.





nos muestra su lado agradable. De camino hacia ese paraíso de infinita belleza podréis comprobar, igualmente, las huellas que en algunas localidades dejó la guerra, que no han sido aún borradas, atravesamos una localidad duramente castigada en donde la mayoría de sus casas fueron afectadas. En ese lugar se erige ahora un museo, un museo de la guerra, queriendo reivindicar ser un museo para la paz. Esta vez la fotografía desde al autobús nos proporcionó una visión más cercana a lo que debieron ser aquellos momentos terribles. 

