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Último artículo de la serie:   ¿Qué es un funicular?  

 

Tracción en el mundo del ferrocarril  

    euskera

 

En primer lugar tendríamos que definir qué es lo que se conoce como tracción, para lo que acudiendo a los diccionarios encontraríamos:

Tracción: Acción de arrastrar un vehículo o de hacerle andar por cualquier procedimiento mecánico. (Larousse)

Bien quedémonos con la segunda parte de esta definición e intentemos buscar  esos "procedimientos mecánicos"  que consiguen que, en el caso de los trenes, estos puedan desplazarse por la vía.

Ya vimos en un artículo sobre el funcionamiento de una grúa a vapor, que puede extenderse a una locomotora cómo producir esa tracción, se trataba de transformar la energía térmica del vapor de agua en energía mecánica por medio de un émbolo que se mueve en el interior del cilindro. (Salvat). De acuerdo, nosotros suponemos que ya estamos en esa fase de que nuestro émbolo se mueve y transmite movimiento a la rueda (igual razonamiento si se tratara de una locomotora eléctrica o diesel). Pero ahora deberemos de investigar si ese movimiento del émbolo se suficiente para que la locomotora comience a rodar por la vía

De lo que se trata es conocer las razones que posibiliten que esa superficie tan lisa como es la rueda de una locomotora haga gala de su nombre y "ruede" sobre la superficie del rail (también lisa) y no se limite simplemente a girar. Igualmente que, cuando sea arrastrada por otra fuerza ruede igualmente en lugar de deslizarse. Para ello habremos de fijarnos en el concepto de adherencia (rozamiento).

Vamos a comenzar a analizar el movimiento en un eje no tractor como el que tenemos en la imagen de debajo.

 

En este caso el eje es arrastrado, supongamos por un eje tractor. A ese movimiento representado por 1 se opone la resistencia del carril a la rueda que representamos por 2 (como toda fuerza de rozamiento se opone al movimiento). La conjunción de las fuerzas 1 y 2 produce el denominado "par de fuerzas" que es el que consigue que el eje ruede sobre la vía

Este movimiento arriba reflejado es muy intuitivo, lo podéis verificar vosotros empíricamente mediante simplemente una moneda que arrastráis paralelamente a una superficie, mientras no se pone en contacto con dicha superficie la moneda no gira. Es cuando se pone en contacto con dicha superficie cuando comienza a rodar.

 

En el caso del eje tractor el procedimiento es distinto; partimos del movimiento giratorio que imprime el émbolo a las ruedas.  A dicha rueda se le transfiere un movimiento circular que hemos representado de azul (1).

Este movimiento circular representado en azul podemos sustituirlo por el par de fuerzas correspondiente, representadas en blanco (2) que vemos en la imagen. En ausencia de ningún otra fuerza distinta la rueda no haría más que girar. Para que ruede es precisa la aparición de una fuerza como la pintada de color granate que es la resistencia que el propio raíl movimiento rotatorio de la rueda. También se opone al movimiento pero observar que a lo que se opone es al movimiento de la parte inferior de la rueda, la flecha blanca con el número 2 de la parte inferior que pretendía desplazarse hacia la izquierda y la fuerza de rozamiento es entonces hacia la derecha. (*) (ver flecha número 3 en sentido contrario a la flecha 2 del caso anterior). La resultante de todas esas fuerzas es una hacia la derecha que representada por el número 4.

Esa fuerza de rozamiento (3) o adherencia dependerá de diversos factores como veremos más adelante.

(*) Decimos que la fuerza de rozamiento se opone al movimiento, pero observad que esa misma "fuerza de rozamiento" tiene distinto sentido según se trate de una rueda tractora o de otra que no lo sea.

La adherencia es una cualidad del rodaje de un vehículo debida a las acciones y reacciones de las superficies en contacto (ruedas y suelo o ruedas y raíl). (Larousse).

Vamos a ver cuales son las diferentes fuerzas que intervienen en el movimiento de una locomotora con cuatro ruedas dos tractoras que están situada a la derecha de la imagen de debajo y otras ruedas que no lo son situada a la izquierda. También consideramos que esta situada en una rampa.

 

Hemos representado con un 1 el peso de la locomotora. Al estar en rampa, el peso ya no coincide con la fuerza que esa locomotora ejerce sobre la vía (2) sino que aquél se descompone en dos; la mencionada fuerza sobre los raíles (2) y nos aparece una fuerza (3) en sentido contrario al movimiento requerido.

 Ya solo nos quedaría analizar la fuerza que ejerce la propia locomotora sobre los raíles; hemos representado de color rojo el peso de la locomotora que en ausencia de rampa coincidiría con la fuerza que la locomotora ejerce sobre los raíles. En este caso el peso de la locomotora se divide en dos fuerzas; una representada por la flecha rosa de mayor longitud representa la fuerza que la locomotora ejerce sobre los raíles. Pero junto a esta nos surge otra que vemos del mismo color que tiene el sentido opuesto a la marcha de la locomotora (en caso de que esté remontando la rampa).

Hemos visto también el hecho curioso que las fuerzas de rozamiento que ejerce el raíl sobre las ruedas son de sentidos contrarios. La que más nos interesa, sin duda, es la que se ejerce en la rueda tractora que es la que posibilita el movimiento de la locomotora. Pues bien sin entrar en más consideraciones y evitando el formulismo podemos decir que esa fuerza de rozamiento que posibilita la tracción es proporcional a la fuerza que la locomotora ejerce sobre las vías, es decir, la que hemos pintado de color de rosa perpendicular a las vía.

La adherencia  aumenta y disminuye según determinadas circunstancias.

* Una de ellas son las superficies en contacto, pero ciñéndonos ya al caso de los ferrocarriles la superficie viene ya dada por lo que para aumentar la adherencia se han utilizado recursos como arenar los raíles, etc. Con ello lo que se consigue es que ese rozamiento entre superficies aumente, por lo que igualmente aumenta la tracción.

* Otra es la fuerza que sobre los raíles en este caso ejerce la locomotora; a mayor fuerza mayor rozamiento (adherencia). Es decir antes hemos visto como el peso aumenta esa fuerza; a mayor peso mayor fuerza de la locomotora sobre la vía y mayor fuerza de rozamiento. Contrariamente a mayor pendiente, menor fuerza sobre los raíles y aparición de otra fuerza en sentido contrario al movimiento requerido.

* Otro factor en nuestro caso será si la rueda que está en contacto con el raíl es una rueda tractora o guiada. Hay que observar aquí que la fuerza de rozamiento entre la rueda y raíl según sea tractora o no es diferente. Por lo que una primera medida para aumentar la tracción será, lógicamente, aumentar el número de las ruedas tractoras.

 

Intuitivamente lo que tenemos que lograr es flechitas hacia la derecha que se contrapongan a las que van hacia la izquierda.

Pero si  con estas medidas (aumento de los ejes tractores, etc. ) tampoco conseguimos que la locomotora obtenga la tracción requerida para digamos, remontar, una rampa, deberemos ya acudir a otros procedimientos pudiendo acudir en primer lugar   a los diversos tipos de cremallera (cremallera/piñón) de que disponemos y que vimos en el artículo sobre trenes de cremallera.

 

 

Dentro de los trenes de cremallera, pudimos observar acoplamientos piñón-cremallera que proporcionaban más agarre según las circunstancias. Strub, Abt (doble piñón-cremallera), Locher (doble piñón-cremallera en posición horizontal), etc. etc.

Aquí vemos que esa fuerza de reacción (pintada en rojo) es muchísimo mayor que la conseguida entre la rueda y el carril.

Pero a pesar de que disponemos de diversos tipos de trenes de cremallera quizás tampoco ofrezcan solución a todas nuestras demandas por lo que deberíamos acudir ya a otros procedimientos. Observad la figura de debajo en donde hemos colocado una flecha de color azul suficiente para contrarrestar todas las que van en sentido contrario. Eso no es más ni menos que acudir a un sistema funicular; funicular-ferrocarril en este caso.

En el funicular el esquema de fuerzas es diferente pues no dispone de ruedas tractoras. Es la fuerza externa que hemos representado de azul la que arrastra (o sujeta) a los respectivos coches.

 

Estamos hablando ya de hacer frente a rampas determinadas. Pero en el mundo del ferrocarril han habido otras formas de solucionar todo tipo de dificultades orográficas. No se encaraba la rampa sino que se evitaba. Sin ir más lejos podemos acudir al Tren a las nubes, en Salta (Argentina) en donde los ingenieros en cuestión solucionaron estos problemas de desnivel acudiendo a otras fórmulas como fueron los trazados en zig-zag, los rulos, etc. etc. Ya tendremos ocasión de ver aquí lo que se trata sin duda de unas soluciones de ingeniería extraordinarias. Y también hablaremos, por supuesto, de los sistemas funiculares.

 

 

Joseba Barrio Ezkerra, gerok

Enlaces:

Enciclopedia SALVAT "Cómo funciona".

Enciclopedia Larousse.